No se encontraron resultados para tu bĂşsqueda.
-
Fuiste ese cigarrillo que prometĂ no volver a encender. SabĂa que me harĂas mal, que terminarĂa tosiendo recuerdos tuyos. Pero ahĂ estaba buscando tu fuego otra vez, quemandome lento, como si no supiera cĂłmo apagarte.
-
Amar a medias tintas es un arte incierto, donde los trazos se pierden en lo incompleto, como si el alma dibujara a contraluz, y el corazĂłn, siempre a medias, se volviera gris. Es caminar en la orilla, sin querer hundirse, tocando la espuma, pero temiendo el mar. Es dar un abrazo con los brazos partidos, sintiendo el calor, pero dejando el frĂo entrar. Es un beso que no sabe a destino, una caricia que roza y se va, una promesa que nunca se cumple, porque la verdad no se quiere enfrentar. Y asĂ, se ama en silencio, sin soltar la cuerda, mirando el horizonte, pero sin avanzar. Se quiere sin querer, se sueña sin volar, como quien teme al amor y al final de su azar. Amar a medias tintas es perderse en lo poco, en los fragmentos de lo que pudo ser, es un amor que nunca se completa, que nunca es todo... ni deja de ser.
-
Amar de verdad sin ser amado no es ingenuidad, es entrega. Es dar sin garantĂa, quedarse aun sabiendo que del otro lado no hay un reflejo fiel. No es falta de amor propio, como suelen decir; a veces es simplemente haber sentido algo real en un mundo donde casi todo es tibio. El problema no es amar más. El problema es quedarse esperando que el otro aprenda a amar como una lo hace. AhĂ empieza el desgaste: cuando el amor se vuelve explicaciĂłn, cuando el gesto necesita traducciĂłn, cuando el corazĂłn trabaja horas extras para sostener lo que no se sostiene solo. Amar sin ser amado enseña, aunque duela. Enseña a reconocer los lĂmites, a diferenciar presencia de costumbre, cariño de compromiso. Y, sobre todo, enseña que el amor verdadero no se mendiga ni se negocia. Porque amar bien tambiĂ©n implica saber irse. Y entender que lo que no vuelve, no era hogar.